
Una ciudad tranquila, una noche apacible, pero… ¿Qué pasaría si una bestia te acechase en la oscuridad? ¿Hasta donde llegarían las consecuencias?
Bajo esa idea partía el que sería el primer cortometraje de imagen real del director David Tordable con el que sería su futuro actor fetiche, Ángel Vega (Teddynator, VSA). Rodado en el 2003 en 2 días, tanto en interiores, como en exteriores de la capital vallisoletana (todo el que haya pasado alguna vez por el Aulario de la universidad reconocerá las localizaciones) con escasos medios y un equipo de 5 personas, este tributo a todas aquellas películas de Vampiros suponía todo un salto de nivel respecto al anterior trabajo del director, con una banda sonora creada expresamente para la obra y un primer paso en el campo de los efectos especiales, que asentó las bases para sus siguientes proyectos.
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